lunes, 19 de abril de 2010

Otra España es posible

Imagina aunque sea por un momento, que España fuese un país diferente a lo que conocemos, donde hubiese trabajo para todos, donde el dinero fuese un problema secundario, donde la concordia reinase en las 17 autonomías que la componen y los chicos de 21 años tuviesen un nivel de formación suficiente como para competir de igual a igual, con sus homólogos de los principales países del mundo. Donde el gobierno proveyese servicios excelentes que el pueblo desea y necesita, a un coste mas bajo que el que la iniciativa privada pudiese proveer.

Realmente sería fantástico, pero no es mas que un sueño. La España que hoy conocemos va de mal en peor, se degrada por momentos, tomando tintes tan preocupantes que nos pueden recordar la escalofriante aventura del socialismo bolivariano de Hugo Chavez.

En España... reina la discordia entre sus autonomías.
Con el objetivo de marcar distancias los diferentes nacionalismos provincianos, han estado durante 30 años adoctrinando a toda una generación en el odio a todo aquello que nos unía a los españoles, con el fin de crear un espacio de dominio propio (una pequeña república bananera)  libre de la fiscalización central, donde saquear el erario publico sea mas fácil.

En España... la educación pública es pésima.
Los profesores son seleccionados por parámetros que nada tiene que ver con la idoneidad para impartir una asignatura en particular. No es raro ver estudiantes que terminan la secundaria siendo casi analfabetos funcionales. En la educación pública las prioridades están mas influidas por ideologías trasnochadas que por criterios de excelencia.

En España... el emprender un negocio es casi una pesadilla.
El principal problema para iniciar un negocio en España es su gobierno con sus complicadas, caprichosas e inconstantes leyes. Además de tener que lidiar con los numerosos tiranillos que parasitan en el sector público, los cuales alimentan su ego  enfermo poniendo los mas increíbles problemas a la realización de cualquier actividad privada, hasta llegar al punto de que muchos de estos negocios dejan de ser rentables y terminan por cerrar.

En España la justicia es disfuncional.
Juicios que duran años, algunos son casi eternos. Existe una casta de políticos que entorpece la acción de la justicia, negándole los medios materiales que la justicia necesita para realizar adecuadamente su función y a la vez infectándola parcialmente con el virus del sectarismo ideológico.
 
Existe entre algunos jueces, miedo por las consecuencias personales que les pueden acarear sus decisiones al impartir justicia, y simultáneamente existe por parte de la población un estado de desconfianza generalizada  con respecto a algunas decisiones del poder judicial. Ninguno de estos dos extremos es saludable para la justicia de nuestra sociedad.

En fin... si queremos vivir en otra España, una que sea mas humana, justa,  agradable e ilusionante, es necesario que dejemos de estar silentes por miedo a el que dirán. Hemos de dejar en evidencia todos estos parásitos que tienen secuestradas nuestras instituciones públicas (para beneficiarse de sus recursos). Hemos de denunciar a todos estos que crean la discordia entre las distintas regiones de España y que se adueñan y utilizan nuestra educación pública para adoctrinar a nuestros menores de edad.

Esto solo se podrá remediar si hay profesores, jueces, periodistas, religiosos, empresarios, filósofos y demás personas de buena voluntad con el coraje y la determinación suficiente para alzar su voz, y decir que estas conductas no son aceptables, que esta situación de abuso institucional no puede continuar.

Otra España es posible...  solo tienes que hacer oír tu voz.

Jorge López Cifre
http://libertad-e-igualdad.blogspot.com/

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