Pereza intelectual, que sea otro quien decida.
Desidia social, actitud realmente suicida.
Síndrome de Estocolmo, voluntaria esclavitud.
Silente castigo, por causa de la ineptitud.
Quien calla otorga, quien acata concede.
Esta actitud, explica todo lo que sucede.
Si al actuar en lo que a ti incumbe, tú renuncias.
Vía libre a todos los parásitos, tú anuncias.
Somos todos y no algunos, la Civil Sociedad.
Obeso gobierno, nos recorta la libertad.
Sabio es el pueblo, que a su gobierno controla.
Se evita abusos, disgustos y alguna trola.
No hay nada más triste que ver como una persona por pereza mental, renuncia a su propia dignidad, contentándose con ser vasallo de otro. Los individuos con esta actitud “defectuosa” se vuelven presa fácil de grupos sin escrúpulos. El renunciar a hacerse cargo de los asuntos propios, es un camino que lleva directamente a la miseria personal.
España es un reflejo de los individuos que la componen, tanto para lo bueno como para lo malo. Nuestra propia sociedad no podía ser diferente. Esta posee sus virtudes de las cuales todos disfrutamos, pero desafortunadamente también posee algo de esta actitud, similar a la de esos pobres individuos que han renunciado a hacerse cargo de sus vidas y se contentan con ser vasallos de otros.
Esta renuncia o domesticación, es una enfermedad que impide que prospere una sociedad, de una manera ordenada y equitativa: En realidad esta enfermedad lo que lleva en si, es la semilla que nos trae el desorden y la inequidad, tanto material como moral.
La medicina para curar esta desafortunada enfermedad, la podemos llamar: “Una sociedad civil potente”.
Los regimenes totalitarios sueñan con un mundo sin sociedad civil, pues esto les garantiza un control absoluto de todo y todos.
Por otro lado, las sociedades con una larga historia de estabilidad y prosperidad (Suiza, Dinamarca, Inglaterra, USA), se cimientan solidamente en una sociedad civil muy activa, absolutamente independiente del gobierno o grupos ideologizados, lo que les permite supervisar y exigir a sus gobiernos, sin ningún tipo de hipotecas que comprometan sus acciones.
Sin lugar a dudas, otra sociedad es posible; mas respetuosa con el individuo, con la iniciativa privada, con el espíritu emprendedor, y en fin con la libertad de que cada quien pueda buscar, por sus propios medios, aquello que considera que es la felicidad para él (dentro de los márgenes del respeto al prójimo).
Esta propuesta no es para un movimiento político, y no debe liderarse desde la política. La política y los políticos cuan mas exitosos en su campo, mayores parcelas de poder consiguen acaparar, en cada vez menos manos.
La naturaleza humana contrastada por la experiencia de siglos, nos dice que mucho poder en pocas manos, fomenta la corrupción, los abusos y los privilegios inmerecidos.
La enorme virtud de una sociedad civil vibrante e independiente, es su gran capacidad de distribuir este poder entre muchísimas personas. Esto dificulta la creación de los monopolios de poder, que tarde o temprano terminan llevando a una sociedad por el mal camino.
Si queremos que nuestra sociedad madure y prospere, debemos de estar dispuestos a ser el catalizador que acelere un proceso que es imprescindible, para cimentar una sociedad libre, apacible y con una economía saludable.
Si dejas que sea otro quien decida en que lengua debes hablar, que religión profesar, tus principios morales cuales han de ser, cuando debes mirar para otro lado y cuando debes callar. Entonces no te extrañe lo que está ocurriendo en España, esa que algunos ya empiezan a llamar Ex-paña.
Pero si no te gusta esta Ex-paña post moderna, donde el estado cada vez controla más y los individuos cada vez valen menos, entonces ya sabes el camino...
Coje las riendas de tu vida y dí que no es aceptable que los gobiernos quieran controlar la vida privada de los individuos, a los cuales el estado se debe y debería servir.
Jorge López
1-Dic-2008