Vemos como nuestra mal llamada "democracia española" hace aguas por todos lados. Día a día languidece, cada vez se vuelve mas radical, mas sectaria, se cavan trincheras que hacen imposible el dialogo y mucho menos el entendimiento. Para mayor desgracia de todos nosotros, se empieza nuevamente a hablar de las tristemente celebres "dos Españas", y mas de uno puede preguntarse ¿porque le ocurre esto a nuestra democracia y no pasa en otros países de nuestro entorno?
El cáncer que aqueja esta España del siglo XXI, es la noción de que la mayoría tiene derecho a hacer lo que sea, por el simple hecho de ser mayoría. Y es precisamente en esto en lo que nos diferenciamos de los países avanzados.
Esta creencia de que la mayoría manda y no necesita tener en cuenta al resto de la sociedad, puede llevarnos a conclusiones monstruosas, y parte de cuyos efectos son visibles en nuestra sociedad española actual.
Cuando un piquete de sindicalistas lincha al único esquirol que se atreve a ir a su puesto de trabajo, podemos sacar las matemáticas, 300 huelguistas "a favor" y 1 solo esquirol "en contra", resulta que el linchamiento según este obtuso punto de vista sería totalmente "democrático". De la misma forma la xenofobia la considerarían "democrática", si la mayoría vota por un partido xenófobo, o el latrocinio podrían considerarlo "democrático" si la mayoría vota por el partido de "Alí Baba y los 40 ladrones". Y ya no quiero ni pensar si algún día le da a la gente por votar mayoritariamente por un partido político que defendiese el racismo, pues al final se diría que la cosa es democrática (como Hitler y Milosevich que fueron elegidos en procesos electorales "democráticos").
Cuando en un país como el nuestro, la mayoría manda sin limitaciones ni control real, entonces el poder judicial solo está de comparsa o adorno. El estado de derecho desaparece. Esto es lo que ha ocurrido en la práctica totalidad de los países gobernados por ideologías (la que sea) y no por seres humanos que viven en el mundo real.
El acto público, realizado ayer en la universidad complutense de Madrid, es una muestra mas que atestigua esta creencia de que la mayoría tiene derecho a imponer sus objetivos al resto de la población, que la ley no aplica para la mayoría de igual forma, pues la mayoría manda.
UGT, CCOO, PSOE e IU, piensan que el Sr. Garzón es inocente, y están haciendo una campaña mediática impresionante para influir en la opinión publica a favor de su juez predilecto. ¿que es lo que quieren conseguir con esto? ¿intimidar al juez que ha de repartir justicia, con imparcialidad?, porque que yo sepa la inocencia o culpabilidad del Sr. Garzón no se va a decidir en proceso electoral, sino en un juicio.
Este tipo de "campañas" no serían aceptables en una sociedad avanzada (esas que miramos con envidia y esperanza). Pues los jueces del poder judicial "por higiene" han de estar muy separados y bien protegidos de las maniobras de los políticos, para poder asegurar que la justicia sea realmente imparcial.
Hemos de refundar una nueva España, sobre las bases de que todos los individuos que la componen tienen exactamente los mismos derechos y las mismas obligaciones, todos sin excepción..
Una nueva España donde el nacionalismo tenga como límite el benigno amor por lo cercano, quedando proscrita la xenofobia, el racismo, y el odio por el vecino, ya que hemos constatado que esto solo trae la discordia y el atropello a los derechos individuales.
Una nueva España donde la izquierda tenga como límite la ayuda a los menos favorecidos, quedando proscrita la "lucha de clases" que al final hemos visto que nos trae la discordia y la pobreza generalizada de nuestra población.
Una nueva España donde los jueces del poder judicial no sientan temor por tener que impartir justicia, y donde los ciudadanos no tengan la menor duda de la imparcialidad de los jueces.
Debe ser pública y notoria, la forma en que el Poder Judicial depura sus propias manzanas podridas (cuando alguna de estas apareciese, que a veces ocurre) como actualmente se hace en otros países (p.e. los Estados Unidos).
Hacer lo contrario es considerar democrático el linchamiento, y que nuestro sistema judicial es un simple adorno al poder real del caudillo de turno.
Jorge López Cifre
http://libertad-e-igualdad.blogspot.com
1 comentario:
Muy Bueno, realmente seguimos como en la edad media con un señor feudal que hace lo que le place, con la única diferencia que de vez en cuando votamos si queremos cambiar de señor feudal...
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